Los dólmenes de Antequera, Patrimonio Mundial de la Unesco

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«Es el cumplimiento de un sueño de seis siglos», esta frase, pronunciada casi entre lágrimas por el alcalde de Antequera, Manuel Barón, resume la trascendencia de la decisión ayer de la Unesco de declarar el Sitio de los Dólmenes de Antequera Patrimonio Mundial. El Comité de Patrimonio Mundial, reunido en el Istanbul Congress Center de Estambul, en el marco de su 40 reunión anual, decidió que los Dólmenes pasen a formar parte de esta lista del patrimonio mundial y reconoce con ello el valor universal del monumento megalítico malagueño.

El comité de la Unesco aprobó la candidatura que abarca el dólmen de Menga, el de Viera y el tholos (cámara funeraria) de El Romeral, junto con los espacios naturales de la cercana Peña de los Enamorados y El Torcal. El Sitio de los Dólmenes data de hace unos 6.000 años y fue construido por los primeros pobladores de lo que hoy conocemos como Andalucía.

Se trata, en definitiva, de una de las primeras integraciones conscientes de arquitectura y paisaje monumental de la Prehistoria Europea, derivada de unos pobladores neolíticos cuyo origen se remonta a comienzos del VI milenio antes de Cristo.

Los Dólmenes de Antequera se sitúan ya en el mapa de los grandes monumentos megalíticos del mundo, convirtiéndose en el primer bien de esta tipología en toda la Europa continental. En la Lista Representativa con la categoría de Megalitismo del periodo neolítico han sido inscritos hasta el momento los Sitios de Newgrange en Irlanda, Las Orcadas, Stonehenge y Avebury en el Reino Unido y los Templos Megalíticos de Malta.

Los megalitos antequeranos, construidos en el período Neolítico -Menga y Viera- y en la Edad del Bronce -El Romeral)- y uno de los mejores y más reconocidos exponentes del Megalitismo europeo, están caracterizados por el uso de grandes bloques de piedra que forman cámaras y espacios con cobertura adintelada -Menga y Viera- o falsa cúpula -El Romeral-, y fueron utilizados con fines rituales y funerarios.

La vinculación física y conceptual con el entorno natural es un hecho común en el fenómeno megalítico, sin embargo, en el Sitio de los Dólmenes de Antequera, lo realmente original es que no se trata de dos hechos disociados donde los valores naturales se sumarían a los culturales sino que su excepcionalidad se deriva del estrecho e íntimo diálogo establecido entre la arquitectura megalítica y la naturaleza; un hecho que le dota de una relevancia única de escala universal y que no tiene paralelo en la lista de Patrimonio Mundial ni en otros bienes reconocidos del mismo tipo.

El Sitio de los Dólmenes de Antequera representa «una excepcional concepción» del paisaje megalítico surgido de una original interrelación entre monumentos funerarios y naturales, hasta el punto de omitir las orientaciones canónicas hacia el orto solar y provocar una orientación «anómala» o excepcional de los megalitos: Menga es el único dolmen en Europa continental que se orienta hacia una montaña antropomorfa como La Peña de los Enamorados; y el tholos de El Romeral, orientado hacia El Torcal, es uno de los raros casos en toda la península Ibérica de orientación a la mitad occidental del cielo, según ha destacado el director del conjunto arqueológico, Bartolomé Ruiz González.

La aprobación del expediente era previsible, ya que la candidatura contaba con elinforme favorable de Icomos, el organismo independiente que asesora a la Unesco en cuestiones de patrimonio cultural. En Estambul han estado, entre otros, la consejera de Cultura, Rosa Aguilar; el alcalde de Antequera, Manuel Barón, y el presidente de la Diputación de Málaga, Elías Bendodo, entre otros.

Aguilar ha dedicado sus primeras palabras «en un momento de alegría y emoción» al pueblo de Antequera, «que ha preservado y conservado este patrimonio».

Por su parte, el presidente de la Diputación de Málaga, Elías Bendodo ha asegurado que esta distinción «marcará un punto de inflexión en la historia de la provincia malagueña».

El presidente ha felicitado al Ayuntamiento de Antequera y a la Junta por el trabajo realizado en el último año para alcanzar la meta de convertir Antequera en un referente turístico y cultural «de primer orden». «El nivel de exigencia era altísimo, pero el esfuerzo ha merecido la pena. Lo que se ha conseguido en Estambul es un ejemplo más de que la colaboración entre administraciones da sus frutos», ha señalado Bendodo.

fuente: elmundo.es

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